Callejero
H.

La importancia de una ciudad radica en la eficacia y rapidez con la que logra engullir a sus habitantes e integrarlos, de esta manera, a un sistema de valores basado en la ética del consumo. En este sentido día a día la urbe se perfecciona, crea sistemas e instituciones que la vuelven aún más despiadada e infaliblemente fulminante. En Pueblita 6 de cada 10 habitantes son objeto de las más ínfimas delectaciones. 3 millones de seres humanos que pronto dejarán de serlo. Todos ellos son testigos. Todos ellos son poetas. Poetas del hormigón y el callejón, del azadón y la cañería, de los campos y la selva, del camión y los basureros. Poetas del albañal.

En lo mas alto de la ciudad los artistas proliferan con entusiasmo de colmena, mientras tanto el arte escasea. Yo propongo buscar en otra parte. En sus venas: las calles.


Lo conocí hace tiempo en una cantina , llevaba la misma gorra desvaída y el mesmo par de ojos incógnitos. Les dejó uno de sus poemas.

Soy humilde anciano
Luis Pedro Juarez Flores.

Soy humilde anciano
que va caminando
por calles de la ciudad,
visito personas,
les canto canciones
para ganar su amistad.

Ayer cuando fui joven
tuve un poco de dinero
y también oportunidad,
pero lo que no pensé
es que mi hermosa juventud
me tenía que abandonar.
Adiós juventud
te fuiste de mi
y ya no volverás.

Hoy cuando recuerdo
lo que fui en un tiempo
me dan ganas de llorar,
veía a los ancianos
que iban caminando
mas nunca imaginé
que al pasar el tiempo
eran mis espejos
donde me tenía que ver.

Ahora me ven
que voy caminando
con mucha dificultad
porque ya los años
se echaron encima
y sin poderlo evitar
hoy vivo mi vida.

Presiento que ya
me está llegando el final
porque ya mis fuerzas han abandonado
toda mi humanidad.

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2 comentarios:

Nube dijo...

Los Beduinos.

Autem dijo...
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